Boloñesa de champiñones

Cambiar los cereales refinados por integrales es un paso importantísimo para una dieta saludable. Un grano de cereal se compone de salvado (la parte exterior, la fibra), el endospermo (que contiene el almidón) y dentro de este último está el germen o núcleo (donde está los nutrientes necesarios para formar una nueva planta). Un cereal o harina refinada solo contiene el almidón, es decir “calorías vacías” y solo es interesante desde el punto de vista industrial porque se conserva mucho mejor. Dentro de nuestro organismo el efecto de un grano refinado y uno integral es profundamente diferente. Un grano entero es mucho más saciante y nutritivo. Con el grano refinado tenemos un aporte de energía muy brusco y tendremos hambre al poco tiempo. Los cereales y harinas refinados descompensan mucho el metabolismo y juegan un papel muy importante en la epidemia de obesidad actual. Así que no lo dudes, pásate al integral.

Para saber si una pasta o harina es integral no te fies de la publicidad ya que muchos productos que se venden como integrales realmente no lo son. Mira en la parte posterior del envase. El primer ingrediente debe de ser: harina integral o harina de grano entero.

El cocinado también es importante, la pasta debe de estar “al dente”, osea un poco tiesa. No es por capricho es para que nos proporcione un aporte de energía gradual.

SUSTITUYE LA PASTA REFINADA POR PASTA INTEGRAL

2 personas / 15 minutos

Ingredientes:

  • 160 g pasta integral
  • 150 g champiñones
  • 2 zanahorias
  • 1 costilla de apio
  • ½ cebolla morada
  • una pimienta cayena
  • salsa de tomate
  • 12-15 alcaparras
  • pimienta negra
  • orégano
  • semillas de sesámo
  • coco rayado
  • 5-6 hojas de espinaca
  • AOVE

Llena una cazuela con agua y sal. Una vez que hierva añade la pasta y cuece los minutos que el fabricante indique. Pero ten cuidado de que no se pase.

    Corta las hortalizas en daditos pequeños y el champiñón en medias láminas. En una sartén con AOVE (aceite de oliva virgen extra) a juego medio cocina la cebolla, el apio y la zanahoria. Añade la pimienta y la cayena desmenuzada y lávate las manos. Echa los champiñones y remueve.

Una vez cocinadas todas las verduras añade la salsa de tomate y el orégano y reserva.

Cuando la pasta esté al dente, cuela y espántala. Es decir ponla un par de minutos bajo el grifo de agua fría.

Emplata junto con la salsa, el sésamo, unas hojas de espinaca en tiras finas y el coco rayado.

A disfrutar de tu creación!!

TIPs:

La pasta se espanta para cortar la cocción de golpe y que no se quede demasiado blanda.

No cocines demasiado las verduras, es muy interesante encontrarte con las diferentes texturas.

Los champiñones se añaden una vez que las demás verduras estén hechas porque si no el agua que suelta el champiñón impide la fritura.

Si no te gusta el picante puedes quitar la pimienta cayena pero le da un puntito muy bueno que contrasta con el frescor del coco.

Las semillas de sésamo blanco y negro se pueden sustituir por semillas de lino o chía.

Juega y experimenta. Descubre un mundo nuevo más allá de la pasta con carne, queso y tomate. Hay miles de posibilidades. Italia es un país mediterráneo donde pasta y huerto han convivido siempre. O también piensa en la cantidad de recetas distintas de pasta que hay en oriente.

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